Es una ciudad que con sus 2.000 años de historia, su río y su catedral, puede considerarse una de las más singulares de Alemania, tal vez la más loca cuando llega el carnaval.
Si hay un edificio representativo de la ciudad sería la Catedral, la mayor de todo el país y una de que más tiempo requirieron para verse concluida, nada menos que 600 años.
Además hay otros importantes edificios religiosos, como las doce iglesias románicas situadas en el centro de la ciudad.
La ciudad vieja es uno de los rincones más encantadores de la ciudad, con sus casas situadas junto al río y sus cervecerías.