¿Polonia? Para los aficionados a la historia contemporánea y más concretamente al conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial, sin duda Polonia es un país de visita obligada. Tan sólo tenía las referencias de un par de compañeros de trabajo que habían viajado a Polonia por motivos laborales y todo lo que había leído. El viaje en solitario a un lugar del cual no conoces nada o bien poco es parte de la aventura, (si bien el viaje en tren es un fin en si mismo como dijo en uno de sus libros Manolo Maristany), es tan fuerte el impulso de conocerlo, que te lanzas al viaje de tu vida, y asumir los riesgos forma parte del viaje, también, en si mismo. Este es el relato (Enero de 2004).
2 de Enero.
Como es costumbre en mis últimos viajes en tren, el Costa Brava con destino Cérbére es el iniciador de este gran viaje que emprendo con cierto (bastante) nerviosismo inicial, que queda rápidamente extinguido por la animada charla de mis compañeros de compartimento. Van por motivos de trabajo o estudios, me considero afortunado de hacerlo por placer. Visita a la cafetería y vuelta a las literas. Caigo rendido en un profundo sueño casi sin darme cuenta.
3 de Enero.
Mis sueños despiertan antes de llegar a Barcelona, cuando todavía la noche es cerrada y la ciudad empieza a despertar. Poco después de su salida de Barna, se nota en el tren una mayor tranquilidad, y apenas quedamos unos pocos en nuestro coche. Voy a la cafetería a ver el siempre bonito amanecer desde la ventanilla en compañía de una bebida bien caliente. El día está totalmente despejado, aunque la sensación térmica del exterior es fría, típica de esta época del año.
Poco después de las 9:30h decido bajar en Portbou, aunque sin saber mucho que hacer, tengo 11 horas por delante. Lo confirmo, hace bastante frío tanto en el exterior como en la propia estación. A media tarde decido ir a Cérbére, a la espera del nocturno que me llevará hasta Metz, ciudad del nordeste de Francia cercana a la frontera con Alemania. El día pasa aburrido, pensando en que podía haber aprovechado estas horas en hacer algo más que esperar. Al caer la tarde coincido con una joven china que está desorientada con los horarios y acaba de perder su tren a Toulouse. Entramos en conversación hasta la salida de su próximo tren a la "Ciudad Rosa".
Mi tren destino Metz (20:42h) está ya en vía. Está formado por una larga composición de 17 coches Corail divididos en dos ramas, Metz y Strasbourg, que se separan en mitad de la noche en la estación de Dijon. Tumbado en la litera y mirando por la ventanilla, veo una fantástica Luna que ilumina suficientemente la noche para no perderse el paso por los estanques de Sigean.el panorama es magnífico. Poco después de Narbonne me quedo ya dormido entre el leve "traqueteo" del tren, con la sensación de sentir la vía francesa más "pulida" que la española
4 de Enero.
Despierto poco antes de la llegada de nuestro tren a Nancy, miro por la ventana.la nieve invade todo un paisaje que dominan suaves colinas y bosques, un paisaje que contrasta con el que he dejado hace una horas. Metz no queda ya muy lejos. Llegada puntual. Hace frío, bastante frío (falta de costumbre). Compro el billete a Saarbrucken, con un cambio de tren en Forbach medianamente indicado por el revisor. Pequeño imprevisto en Metz: el regional a Saarbrucken sale con mas de 30 min. de retraso y hay avería en la calefacción del tren, hace realmente frío dentro y todos los que viajamos en él, lo hacemos bien tapados de pies a cabeza. Llegada a Saarbrucken para coger un regional destino Koblenz, con una breve correspondencia hasta Colonia. A la espera de dicho regional, de pronto por los altavoces anuncian en alemán lo que me sugiere algún otro imprevisto (mi alemán es nulo). Todos los que esperan mi tren se giran hacia otro instalado al otro lado del andén. No cabe duda, donde va Vicente va la gente, pero pregunto en un inglés mediocre a una de ellas antes de subirme. Todo en orden. Emprendo viaje por la bonita zona del Sarre, flanqueado en casi todo el recorrido por el Moselle y a partir de Koblenz por el Rhin. Una ligera nevada me recibe a mi llegada a Koln, donde haré la correspondencia hacia Varsovia. Dispongo de 4h para visitar un poco los alrededores y comer algo. La catedral merece sin duda una merecida atención. Pronto llegan las 18:19 y recojo mi mochila del eficiente sistema de consignas de la estación.
El EN 249 "Jan Kiepura" también se retrasa.pero no importa. Lleva coches literas y camas destino Varsovia y Moscú, y para muchos es la antesala al Transiberiano. Se instalan en mi compartimento una joven polaca que vive entre Colonia y Varsovia y una alemana que estudia en la capital polaca. En Bielefeld sube un ruso que se dirige a Poznan. Por unos instantes, por espacio de unas horas, se instala en nuestro compartimento un "microambiente multicultural", donde todos logramos entrar en comunicación.se respira buen rollo. Hablan alemán, pero una de ellas habla francés. Esto es lo que hace fascinante los viajes en tren. Al filo de las 3:00 de la madrugada se procede al control de pasaportes en la frontera, momento siempre emocionante en un trayecto internacional. Primero la policía alemana, luego la polaca, sello al pasaporte.y bienvenido a Polonia.
5 de Enero.
Despierto de mi litera, y el panorama que puedo ver con las primeras luces del día a través de la ventanilla es impresionante.es tal la cantidad de nieve y el frío del exterior, que se ha filtrado nieve en las ventanillas del pasillo, acumulándose de manera notable en los marcos. Llegada a Warszawa Centralna donde me despido de mis compañeras de viaje. De camino al albergue, hago notar que la gente se ha acostumbrado a los rigores del invierno, aunque la temperatura es soportable ( -8ºC ). Mi albergue está situado a escasos 100m de lo que fué el antiguo gueto de Varsovia. Lo esperaba peor, pero el conjunto y los servicios generales del albergue están impecables. Emprendo la visita de la ciudad.
La Umschlagplatz , la calle Mila, Zelazna.numerosos monolitos de granito salpican las calles del centro de la ciudad para recordarnos una época que no debe ser olvidada. No logro dar con el monumento al gueto de Varsovia. Callejeo entre el "casco histórico" totalmente reconstruido con el Vístula como telón de fondo. Muy cerca, un impresionante monumento recuerda la liberación de la capital y el Palacio de Cultura construido por orden de Stalin no deja indiferente a nadie. Toda la ciudad está en proceso de cambio y las numerosas grúas construyen ahora modernos edificios de cristal y hormigón. Pronto anochece y los antiguos tranvías que se mezclan con la luz nocturna y el blanco de la nieve me cautivan. Hay pocas personas en el albergue, pero.¡¡¡me encuentro con dos chicas españolas de turismo por Polonia!!! Estudian en Moscú y aprovechan la cercanía de Polonia para pasar unos días. Hablamos y coincidimos en viajar juntos mañana a Cracovia. Hora de dormir, apenas me creo que estoy aquí.
6 de Enero.
Nos levantamos a una hora prudente para no ir con prisas. Nuestro tren sale a las 10:00h. Tengo un pase Eurodominó de 4 días para Polonia, que al final no amortizaré. Nuestro tren recorre la llanura polaca cubierta de un manto blanco.entre unos rayos de sol que dudan de su salida. Llegamos a Cracovia con algo de retraso, pero tampoco importa. Mis dos compañeras deciden alojarse en el albergue donde tengo ya echa una reserva. Durante los primeros pasos por la ciudad de Krakow, nos sorprende ver la inmensa cantidad de nieve por todas partes menos en la acera y calzada de las calles, gracias al constante esfuerzo de los quitanieves. A nuestra llegada al albergue el recepcionista nos atiende en un correcto castellano y nos cuenta que durante los 5 días anteriores no había parado de nevar. El albergue es más pequeño de lo que pensaba, pero bastante más acogedor y simpático que el de Varsovia.
Iniciamos una breve visita a la ciudad cultural de Cracovia. Lo primero y más cercano es la colina de Wawel junto al castillo del mismo nombre. A estas horas de la tarde ya está cerrado, pero paseamos por los alrededores y al filo de las 15:30h anochece.la puesta de sol es impresionante. De nuevo el Vístula sale a nuestro encuentro. Visitamos el barrio judío de Kazimierz y no damos con una sinagoga señalada en el mapa. Muy cerca queda el casco histórico de la ciudad, perfectamente conservado y cuyo centro neurálgico sigue siendo la Plaza del Mercado (Rynek Glowny). Decididamente Cracovia nos inspira otra sensación, más dinámica y alegre que Varsovia. Regresamos al albergue con la vista puesta en la importante visita de mañana.
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Relato escrito por: Valentín Gómez de Blas. Links relacionados:
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