Viajar a Santa Pola
Santa Pola tiene muchos atractivos como restos arqueológicos, salinas y playas, monumentos e iglesias. Gran parte de este municipio de la costa alicantina se encuentra protegido tras ser declaro paraje de interés natural. Los dos parajes forestales más importantes son el Parque Natural de las Salinas de Santa Pola y el Cabo de Santa Pola; entre ellos se ubica la bahía de la ciudad.
La costa tiene 13 kilómetros que se dividen en varios sectores dependiendo de su orografía, la primera parte desde la frontera de Elche es de arena fina con varis playas, después están las salinas con las playas de el Pinet y la Gola, para finalizar la zona del cabo con acantilados y pequeñas calas solitarias. Justo frente al cabo se puede ver la Isla de Tabarca en Alicante.
El Castillo de Santa Pola es el principal testigo de la historia de la ciudad desde 1557. En su interior se guardan las colecciones del Museo del Mar y el Museo de la Pesca, además también sirve de sala de exposiciones itinerantes. Las torres del vigía completaban el sistema defensivo de Santa Pola. Hay cuatro torres en pie cada una de ellas en una ubicación privilegiada. Las más majestuosas son la Torre de Tamarit en la zona de las Salinas y la Torre de Escaletes en la Sierra. Sobre la antigua torre de Atalayola se construyó el actual Faro de la ciudad, en el punto más alto del Cabo.
Santa Pola como casi todas las poblaciones de la Costa Blanca posee yacimientos arqueológicos con restos de civilizaciones íberas, romanas y árabes. La Villa romana del palmeral del siglo IV y el Portus Illicitanus con sus vestigios de la antigua ciudad de Illici, son los dos yacimientos más importantes del municipio.
Una gran oferta hotelera y gastronómica, junto con tres museos y un bonito acuario completan una oferta turística muy interesante que cada año atrae a más turistas. |