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Lo mejor es perderse por las calles de Zurich entre casas históricas, tiendas de lujo, bancos misteriosos, árboles milenarios y violinistas callejeros. |
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En la zona oeste se encuentra la iglesia de San Pedro, con vidrieras de Marc Chagall. Los amantes de la arquitectura deben visitar el Pabellón del Hombre, de Corbusier.Vuelva al centro caminando por la ribera este del Zurichsee, visite la austera y reformista Grossmünster. Esta orilla del río la ocupa la zona universitaria, disfrute del ambiente y de los cafés. Para un fin de semana sin parangón visite las pistas vecinas de ski consideradas las mejores del mundo. Pero esta ciudad no solo es esquiar, también es gastronomía y vinos de los mejores. Las ferias de antigüedades y arte de invierno son geniales; se hacen alrededor del Museo de Bellas Artes.
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