Descubierto hace más de cinco siglos, el Archipiélago de Madeira se encuentra a unos 1.000 Km. de Portugal Continental, o sea, a hora y media de avión desde Lisboa. De este archipiélago forman parte las islas de Porto Santo, Desertas y Selvagens. Estos dos últimos conjuntos de islas se encuentran deshabitados y conservan su naturaleza primitiva, constituyendo por ellos, importantes reservas naturales.
Con el Aeropuerto Internacional de Madeira se ha facilitado la accesibilidad a este destino turístico en la medida en que se han simplificado los enlaces aéreos intercontinentales. También se ha modernizado toda la red viaria de la isla y, con los nuevos accesos de túneles y viaductos se han aproximado las costas norte y sur, este y oeste.
Funchal, la capital, se encuentra situada en una pintoresca bahía acogida por el azul profundo del mar y el verde de las sinuosidades montañosas. Esta simpática ciudad, de plazas antiguas primorosamente recuperadas, flanqueadas por edificios de fachada tradicional madeirense, y jardines repletos de flores exóticas y multicolores, ha sido distinguida, el año 2.000, con la medalla de oro del “Concurso Europeo de las Ciudades y Pueblos Floridos”.
Madeira es un destino privilegiado para quien busca aventura, naturaleza, deporte, playa, animación o simplemente tranquilidad. Pero tan importante como el objetivo de su viaje es el ligar donde podrá reponer energías.
La cultura madeirense se presenta rica en sus diversas manifestaciones. La encontramos viva en las toallas y tapices bordados por manos fuertes y dedicadas, en los mimbres trabajados por artesanos persistentes, en el vino de sabor refinado por la tradición secular.
Conozca la herencia cultural que perdura desde la época de la Descubrimientos visitando museos, iglesias, palacios, casas solariegas y muchos otros monumentos históricos de relevante valor artístico y arquitectónico.
Además de ser el destino ideal para relajarse, Madeira es también rica en vida nocturna, cultura y social. Lo prueba el intenso calendario de eventos con los que anualmente se rinde homenaje a las tradiciones y a las costumbres de la isla, entre las cuales destacan El Carnaval, la Fiesta de la Flor, el Festival del Atlántico, la Fiesta del Vino, el Festival de Colón y las Fiestas de Fin de Año.
Es en la exhuberancia del paisaje donde se encuentra uno de los mayores atractivos turísticos de Madeira, como es el casi de la Laurissilva, una floresta reliquia con origen en el periodo terciario, que resistió la última glaciación gracias al característico clima de este archipiélago. Una verdadera dádiva de la madre naturaleza distinguida por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad.
Este manto vegetal único se compone de arbustos, plantas y musgos, y de árboles de gran porte, entre ellos, el Tilo, el Laurel o el Vinhático. Completan este perfecto cuadro natural raras especies de aves como la paloma torcaz y la freira de Madeira.
Madeira presenta una perfecta combinación de elementos naturales que permiten la práctica de los deportes a lo largo de todo el año. Evidentemente, la oferta de deportes náuticos es muy amplia, siento muy común la práctica del surf, windsuf, buceo, vela, remo y esquí acuático. También en la isla existen instalaciones para la práctica del golf, la equitación, ala delta, parapente, el montañismo y el canotaje.
Finalmente a 40 Km. de Madeira se encuentra una de las más bonitas y paradisíacas islas de todo el Mundo: Porto Santo. Su playa de arena dorada y fina, famosa por sus propiedades terapéuticas, bañada por u mar cálido y cristalino, y su clima seco y estable a lo lardo de todo el año son solamente algunos de sus atributos. En Porto Santo encontrará su refugio, el lugar donde todo pasa a un ritmo lento, capaz de proporcionarle unas vacaciones inolvidables.
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