Bratislava no es la más grande, ni la más bonita, ni la más moderna de las capitales europeas, pero Bratislava, tiene algo especial que hace que quedes cautivado por ella.
Bratislava es como un amor de verano, te conquista en un día, disfrutas de su amor tres y la tienes en tu corazón toda la vida.
Las cosas que hay que ver en Bratislava, se concentran en tres núcleos, el casco antiguo, el castillo y el viejo Danubio, aunque considerando la poca distancia que media entre ellos, se podría decir que sólo hay uno.
Para llegar al castillo no es necesario plano, ya que esta en lo más alto de la ciudad y es visible desde toda ella, lo que si es necesario, son unos buenos pulmones, para aguantar la sinuosa subida que espera al viajero. Una vez arriba, y tras haber recuperado el pulso, te espera una tienda de souvenirs (aprovecha porque no abundan), al entrar veras el patio de armas del castillo y alrededor de el, carteles de las exposiciones temporales que acoge la fortaleza.
Tras ver el castillo, lo mejor es bajar tranquilamente hacia el casco antiguo, donde la coqueta catedral de San Martín nos dará la bienvenida, después de verla, lo mejor es “perderse” por las calles de la ciudad vieja, que puede transmitir un parecido con el Stare Mesto de Praga. Una cosa a destacar en esta hermosa ciudad es, la calidad de su café, que es comparable al que se puede tomar en cualquier cafetería de España, que vista el resto de Europa no es poco. Una cosa que llamará la atención al viajero, es la presencia a lo largo de la ciudad de estatuas muy peculiares, que representan a personas normales, mejor que las descubras por ti mismo, no te cuento más.
Si se va en pareja, al ocaso del sol, y si se va con amigos cuando quieras, puedes pasear junto al Danubio, no es tan espectacular como en Budapest, pero ya se sabe, sigue siendo el Danubio. A lo largo del paseo varios barcos anclados hacen las veces de restaurantes, no hay que asustarse por los precios, ya que puedes cenar a la carta, por unos 15 euros. Una de las cosas por la que Bratislava es muy recomendable para ir, son sus precios que todavía hoy siguen siendo muy asequibles.
Los alrededores de Bratislava también resultan atrayentes. A diez kilómetros esta el Castillo de Devín, fortín situado entre el Danubio y el Morava. El Castillo Cerveny Kamen, del siglo XIII con una fantástica exposición de muebles de los siglos XVIII y XIX y de armas de la misma época.
Un poco más lejos en concreto a unos treinta kilómetros esta la aldea de Modra en la que podemos apreciar como es la vida tradicional de los pueblos eslovacos.
Desde esta pagina, recomendamos esta ciudad, porque es perfecta, para llegar en tren, disfrutar por poco dinero y tomarte todos los cafés que quieras, ya sabes, por algo nos llamamos cafeytren.
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