Antes de la guerra Sarajevo, solía ser la ciudad más oriental de Europa, pues mantenía la esencia de su historia con sus mezquitas, mercados y pintorescos bazares turcos. La zona portuaria no ha cambiado mucho desde el inolvidable día de 1914, cuando el Archiduque Fernando perdió allí su vida, lo que dio inicio a la Primera Guerra Mundial. Setenta años más tarde, Sarajevo volvió a capturar la atención del mundo al ser la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1982. La arena de competición se puede visitar aún hoy. A pesar de haber sido sitiada durante tres años, Sarajevo ha logrado alcanzar cierto grado de normalidad. Los tranvías funcionan, muchos cafés y hoteles han reabierto sus puertas, y los turistas lentamente están volviendo a aparecer. Los primeros visitantes solían estar interesados por ver los escombros y herencias de la guerra. Pero esto parece estar disminuyendo. La ciudad está reconstruyéndose, y con suerte y tiempo, Sarajevo volverá a ser la vibrante metrópolis que supo ser alguna vez.
Sarajevo es casi el centro geográfico del país y su capital, y está enclavada en un bello entorno montañoso por el que atraviesa el río Miljacka. Sarajevo es probablemente la ciudad europea que más recuerda a Turquía. Por su parte la destacable ciudad de Jajce destaca por su carácter medieval, con calles adoquinadas y viejas casas en las faldas de las montañas, situada junto a la carretera principal que une Sarajevo con Zagreb. Antes de ser conquistada por los turcos en el siglo XV, Jajce fue la cuna de los reyes cristianos de Bosnia.
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