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Los 10 mejores lugares para viajar en Turquía

1. Santa Sofía, Estambul

Famosa por su impresionante tamaño, arquitectura notable, y hermosos mosaicos y frescos, la enorme estructura abovedada de color ocre conocida como Santa Sofía es una de las atracciones más populares de Estambul. Comisionada como una catedral en el siglo XI, se mantuvo como la iglesia más importante del cristianismo durante más de 900 años. En el siglo XV, Mehmet II conquistó la ciudad y la convirtió en una mezquita, agregándole los alminares y fuentes. Durante los siguientes 481 años sirvió como mezquita, hasta la fundación de la república laica de Turquía en 1934, cuando fue declarada museo. Hoy en día, Santa Sofía es uno de los mayores edificios bizantinos del mundo, y su vasto interior, con su enorme cúpula, es sencillamente extraordinario.

2. Mezquita Azul, Estambul

Sultán Ahmet Camii, comúnmente conocida como la Mezquita Azul, con sus filas de magníficas cúpulas y seis elegantes minaretes, es una de las estructuras más llamativas y características en el horizonte de Estambul. Construida en 1609 como el rival islámico de la iglesia de Santa Sofía, es uno de los mejores ejemplos de arquitectura otomana, que hasta hoy en día es utilizada por cientos de fieles. Su interior está bellamente decorado con miles de azulejos azules y blancos de Iznik, adornados con tradicionales dibujos otomanos de flores, característica especial que le da su nombre a la mezquita. No te pierdas una visita al Museo de Alfombras y Kilim, ubicado en la parte posterior de la mezquita, donde se exhiben antigüedades procedentes de toda Turquía.

3. Palacio de Topkapi, Estambul

Topkapi Sarayi, construido por Mehmet el Conquistador como un Palacio del Sultán, se compone de una colección extensa de edificios dispuestos en torno a varios patios interconectados. Magníficamente situado en una de las siete colinas de Estambul, con vistas panorámicas sobre el río Bósforo y el Cuerno de Oro, fue la sede del Imperio Otomano durante casi cuatro siglos. Hogar de cerca de 3.000 personas, sirvió como residencia real, harén, administración del Estado y cuarteles militares. Al verlo te darás cuenta que no se escatimaron gastos en su decoración, con exquisitamente diseñadas habitaciones, intrincadas fuentes, detalladas puertas de enlace y el espléndido del Tesoro, que ofrecen una visión del opulento estilo de vida de los sultanes del Imperio Otomano.

4. Museo de Arte Turco e Islámico, Estambul

El espléndido palacio del siglo XVI del Gran Visir Ibrahim Pasa, alberga hoy en día el Museo de Arte Turco e Islámico, que contiene lo que muchos consideran la mejor colección de piezas islámicas del mundo. El palacio fue la residencia privada más fina jamás construida en el Imperio Otomano. Desde su posición suprema con vistas al Hipódromo, el sultán podía disfrutar de excelentes panorámicas de las celebraciones en la plaza de abajo. El museo está bien diseñado y contiene más de 40.000 ejemplos de arte selçuk, mameluco y turco otomano, incluyendo cerámicas, estuches del Corán, caligrafía, tejidos, orfebrería y manuscritos iluminados, mientras los kilims y alfombras de oración constituyen una de las colecciones más ricas y antiguas del mundo.

5. Gran Bazar, Estambul

El Gran Bazar, uno de los bazares cerrados más grandes y antiguos del mundo, es una de las más destacadas y fascinantes atracciones de Estambul. Construido durante el reinado del sultán Mehmet el Conquistador en 1461, el bazar creció hasta abarcar una superficie cada vez mayor de tiendas, calles, arcos y cúpulas, convirtiéndose en el principal centro de comercio durante el período otomano. El complejo está formado por un vasto laberinto de 65 calles torcidas, abarrotadas con más de 4.000 tiendas, casas de té, hamams (baños turcos), mezquitas, almacenes y fuentes. Pasear, mirar, regatear y comprar constituye una experiencia imperdible, especialmente en un lugar donde puedes encontrar de todo, desde alfombras y joyas, hasta delicias turcas, telas, especias, ropa, cerámica pintada a mano y más.

6. Éfeso, Kusadasi

Éfeso es la más grande y mejor conservada ciudad antigua del país, así como uno de los más espectaculares lugares históricos del mundo. Establecida como un puerto en la desembocadura del río Cayster, en el siglo II A.C. se convirtió en el más importante puerto y centro de intercambio comercial de Anatolia, conservando su estatus desde la época de Alejandro Magno y la era helenística, hasta llegar a ser la capital romana de Asia durante el reinado de Augusto en el 133 D.C. La ciudad entró en su declive final durante la época bizantina, con la obstrucción del puerto, y en 527 D.C. ya estaba desierta. Éfeso también es importante como sede temprana del cristianismo, visitada por San Pablo, cuyas cartas a los Efesios se registran en el Nuevo Testamento.

7. Pamukkale, Bodrum

Manantiales de aguas minerales ricas en calcio fluyendo sobre el borde de una meseta durante miles de años, han dado como resultado una fascinante obra maestra de la naturaleza. Las formaciones rocosas de Pamukkale (“Castillo de Algodón”) forman una serie de estradas y crestas naturales, con terrazas que se han vuelto blancas por los depósitos solidificados de calcio dejado atrás por la caída de las aguas termales. Desde la distancia parece ser un deslumbrante y blanco castillo de cuento de hadas, mientras que las aguas termales de la zona han sido utilizadas desde la época romana para curar ciertas dolencias. Pamukkale es también sitio del antiguo balneario romano de Hierápolis, y hay varias ruinas dispersas sobre la zona, incluyendo un impresionante teatro romano.

8. Antigua Troya, Costa del Egeo

Durante cerca de 3.000 años, se pensó que era ficción la fascinante historia de destrucción de la próspera ciudad de Troya a causa de una larga guerra librada por la legendaria belleza de Helena. La historia, contada por Homero en La Ilíada, fue considerada como un mito, hasta que las ruinas de la ciudad se encontraron en el oeste de Turquía, en Hisarlik, a mediados del siglo XIX. Actualmente, la romántica historia atrae a turistas y arqueólogos al sitio, aunque que no queda mucho por ver más allá de los muros antiguos y una réplica del famoso caballo de Troya, que permitió la conquista definitiva de la ciudad.

9. Museo al aire libre Goreme, Capadocia

El Museo al aire libre Goreme es la más visitada de las comunidades monásticas de Capadocia, y uno de los lugares más famosos del centro de Turquía. Se trata de un complejo que incluye más de 30 iglesias y capillas rupestres excavadas, que datan de los siglos IX al XI y contienen algunos magníficos frescos. Poco visibles desde el exterior, los interiores son característicamente bizantinos, con una cúpula central y una estructura en forma de cruz. Las tres iglesias con columnas, Elmali, Karanlik y Carikli, son las más conocida y mejor pintadas. Sin embargo, la más grande y mejor conservada es la Iglesia Tokali, que exhibe hermosos frescos representando escenas del Nuevo Testamento.

10. Museo de las Civilizaciones de Anatolia, Ankara

El Museo de las Civilizaciones de Anatolia, que recorre y abarca la historia de Asia Menor, se encuentra albergado en un hermoso edificio restaurado del siglo XV (originalmente un mercado y caravasar), cerca del centro de Ankara. Es un lugar ideal para visitar, especialmente si piensas viajar a través de Turquía y deseas profundizar en su fascinante pasado. El museo está lleno de impresionantes colecciones arqueológicas, desde estatuas monolíticas a delicada joyería, incluyendo algunas piezas de Catal Huyuk, lo que se cree fue la primera comunidad humana social del mundo. Desde el Paleolítico y el Neolítico, y a través de todas las grandes civilizaciones, este museo es como una gran máquina del tiempo para los amantes de la historia y la antigüedad.

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