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A la hora de compartir un viaje
en motocicleta, conductor y pasajero deben estar
lo más compenetrados posible, conociéndose a fondo
con el compañero de viaje. Así se puede prever
todo lo previsible (etapas, consumos, gastos,
kilómetros recorridos y por recorrer, equipaje,
destino...) que, si no se da esta compenetración,
el viaje será un martirio para ambos. Si el acompañante
no va acorde con el conductor, si dudas
sobre las maniobras que realizará y su forma de
conducir (como colgar la moto aun con pasajero...),
es mejor dejarle viajar solo.
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En
buena compañia
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Es
conveniente, por tanto, que uno confíe en el otro
ciegamente y viceversa. Para la buena convivencia
es aconsejable que el conductor no defraude las
expectativas de seguridad del "paquete" y que
éste no resulte una molestia o inconveniente para
aquél.
Debe, el ocupante
trasero, 'hacerse una pieza" con el conductor
y no molestarle en sus movimientos, pero tampoco
ser un "paquete" que ni proteste o no diga nunca
nada.
Se debe evitar,
por parte del acompañante, sobrecargar el esfuerzo
del conductor por tener que sujetar al compañero
de viaje.
No se debe confundir
la compenetración con colgarse de la espalda del
conductor y que éste acabe con más cansancio por
sujetar a su compañero en aceleradas y frenadas,
que por el desgaste durante el trayecto. Esto
es difícil de conseguir en una moto deportiva,
porque el pasajero queda a merced del aire en
el segundo piso, pero inclinándose hacia la espalda
del conductor y apoyando por delante de éste las
manos sobre el depósito, no le cargaremos peso
o lo haremos mucho menos.
El conductor
debe considerar que las reacciones de la moto
cambian bastante cuando es ocupada por dos personas.
Cuanto mayor
y más pensada para ruteras sea la motocicleta,
menos influencia negativa tendrá la presencia
de acompañante, y todo lo contrario si se trata
de una moto pequeña, que cambiará drásticamente
su reparto de masas y estabilidad.
Aún así, siempre
se debe tener presente que es más difícil cada
una de sus maniobras, incluyendo en éstas las
aceleraciones, las frenadas y las inclinaciones
a uno y otro lado. Ello obliga a aumentar los
márgenes de seguridad, sobre todo en motocicletas
de mediana cilindrada, donde antes podrías adelantar
con desahogo, tal vez cargado y con pasaje no
debas intentarlo.
La frenada también
debe variarse considerablemente. Con acompañante,
el tiempo de frenada se alarga irremediablemente
por el mayor peso, así como las inercias y reacciones
de la moto, pues para evitar malestar a nuestro
acompañante solemos utilizar más el freno trasero
–más operativo por el incremento de peso sobre
el eje posterior- y menos el delantero. Es preciso
asegurar esta maniobra y no arriesgar en absoluto
retrasando el momento de la frenada.
Los piques, mejor
dejarlos para cuando se vaya en "solo" y mejor
para el circuito, que es el lugar más seguro para
hacerlo, y no poner en peligros innecesarios la
vida de una segunda persona, que puede acabar
pasándola muy mal.
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Ajustes
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Otro punto
importantísimo es la amortiguación sobrecargada.
Buscando que las reacciones de la motocicleta
se parezcan lo más posible a las de la conducción
individual, debemos retocar varios parámetros.
Los libros del usuario suelen aconsejar las presiones
de inflado de los neumáticos, haciendo distinción
entre conducción en solitario o con acompañante.
Se busca que la huella del neumático permanezca
invariable, independientemente del peso cargado.
Sigue las instrucciones del fabricante y no olvides,
para viajar acompañado que en tu paso por la estación
de servicio debes realizar dos recargas, combustible
y aire, este último con el neumático lo más frío
posible, pues una lectura en caliente falsea el
resultado.
Las motos que
incorporan algún tipo de regulación en las
suspensiones permitirán endurecer un eje o
ambos, por el mismo motivo que la anterior precaución.
Cuanto más se parezca la moto cargada a su comportamiento
en conducción individual, mejor.
Endurece las
precargas de muelle y acompáñalo con un poco más
de freno hidráulico, tanto en extensión como en
compresión, y verás que su comportamiento mejora
en conducción a dúo.
Otro aspecto que hay que revisar
antes de salir es la regulación de la altura del
haz de luz. Debes probar en las condiciones de
carga en que vayas a viajar para saber si las
luces apuntan al sitio correcto, o te acordaras
de no haberlo hecho. Con todo cargado y atado
a la moto, o subido el pasajero (que no es lo
mismo llevar a tu hermanita de 50 kilos que a
tu amigo de 100 kilos ), tener que buscar la herramienta
apropiada y ponerte a regular dicha altura no
será la mejor manera de empezar un viaje a dúo
con el humor apropiado. No importa que no pienses
viajar de noche, nunca sabe lo que nos espera
en la ruta, y un mal pinchazo puede retrasar tus
horarios y obligarte a conducir cuando querías
estar ya en la cama, o en el saco de dormir, según
sean tus preferencias.
También las imágenes que nos
llegan por los espejos retrovisores pueden ser
las pintadas sobre el asfalto en lugar de¡ horizonte
que queda a nuestras espaldas. Hay que regular
su altura una vez en condiciones de marcha y no
soltando las manos del manillar, sino en parado,
para que nos permita observar correctamente todo
lo que se encuentra a nuestras espaldas.
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Comodidad
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Hay que hacer
énfasis en el equipamiento motociclista de ambos
integrantes de esta sociedad, una sociedad, no
lo olvidemos, indisoluble durante todo el transcurso
del viaje. No es correcto un conductor perfectamente
equipado con todo lo necesario para viajar y que
su acompañante lleve un equipo compuesto por el
casco viejo del conductor, que hacía cuatro años
que no salía del armario, (¿por qué crees que
lo cambió?) con molestas entradas de aire y ruido,
la pantalla rayada, la cinta de cierre deshilachada,
además de unos simples vaqueros, la cazadora y
los guantes de cuero de vestir y unas botas camperas
cuando no unas zapatillas. Hay que pensar que
los mismos peligros que acechan al conductor,
lo son también para el acompañante, por lo que
se impone un buen equipo y más si es nuestro habitual
acompañante.
En este mismo
sentido de seguridad, fija bien los equipajes
a la moto, pero nunca a la espalda del copiloto,
las mochilas resultan nefastas para la espalda
y la columna vertebral del acompañante, y en caso
de caída, son muy peligrosas. Además la postura
deportiva de muchas de las motocicletas hace que
la mochila en la espalda se convierta en un verdadero
suplicio, siendo el primer y último viaje al que
nos acompañará el sufrido pasajero de turno.
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Más
Carga
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Se debe
buscar la menor incidencia posible en el reparto
de peso original de la moto, por la que tendrá
en las reacciones de Ia misma. El lugar
que, en la mayoría de los casos, menos transforma
dicho reparto es el depósito de combustible, aunque
es un espacio muy limitado, podemos poner sobre
él los objetos más pesados las herramientas de
la moto, conservas, etc., por ejemplo aquellos
elementos que vamos necesitar durante la jornada
sin tener que desmontar nada más. El siguiente
en la lista es el habitual de las motocicletas,
a los laterales de Ia rueda trasera, aunque ya
resulta menos inocuo, lo que no debe permitirse
en ningún caso es la presencia de bultos que se
muevan, ni fijados al conductor ni al acompañante.
Un aspecto que ha de tenerse
muy claro es que el uso y disfrute de la moto
va a ser a dúo. El conductor debe pensar siempre
en su acompañante y viceversa.
La moto no es un coche y no
vale lo de dormirse en el asiento de al lado.
Si el acompañante se queda, dormido sobre la moto,
las consecuencias no serán buenas ni para él ni
para el conductor. Hay que pensar a dúo y, si
uno de los dos se cansa o necesita parar, no debe
depender de quien lleva los mandos.
Un modo de que el acompañante
se sienta parte del equipo es pedirle por ejemplo,
que se ocupe de la logística del viaje, que tenga
en cuenta tener a mano el dinero de los peajes,
el cálculo del combustible, mapas de ruta, etc.
Si tiene algo en que pensar se le hará más corto
y se sentirá mas a gusto durante todo el recorrido.
Cuando nos encontramos a los
mandos, viajando plácidamente, en ocasiones no
nos acordarnos ni de las obligadas paradas personales,
es decir los nutrientes para mantenernos en buen
estado físico o necesidades fisiológicas del segundo
de a bordo. En cambio, el pasajero, cuya mente
no está necesariamente atenta a la conducción,
puede estar más alerta de las necesidades de aporte
nutricional, a la hora de las comidas o a la de
empezar a plantearse el buscar un lugar para pasar
la noche.
Siempre debe primar la comodidad
sobre la moto sobre la incomodidad que nos deparará
viajar con un exceso de equipaje. No pasa nada
si viajamos con menos ropa y hacemos una o más
visitas a la lavandería del camping o del hotel.
Viajando a dúo "comodidad es
sinónimo de seguridad", algo que debe prevalecer
a la hora de compartir las buenas sensaciones
que nos deparan las motocicletas. Una parada a
tiempo, sobretodo para el pasajero de las motocicletas
deportivas es mejor que llegar a la extenuación
y odiar para siempre el viajar en el lugar del
segundo de a bordo.
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