Todos
los viernes a las 15,45 de la tarde en La
2 de Televisión Española,
un joven, mochila al hombro, nos descubre
el mundo entero en la pantalla del televisor.
Acaba de finalizar sus sexta Temporada.
Su presentador
estrella es Ian Wright (ver foto). Ian es
un hombre cuya idea del turismo consiste
en dormir en cuchitriles infectos o directamente
al raso, comer verdaderas porquerías
en puestos callejeros y encima poniendo
buena cara, hacer numeritos delante de los
nativos para que se cachondeen de él
a sus anchas, recibir una somanta de leches
a manos de los mozos de la región,
siempre de buen rollo, en una absurda competición
deportiva local, y sobre todo e insoslayablemente,
pillar una cogorza de impresión con
los del pueblo o con más turistas
a base del licor típico de la tierra.
Los
mejores momentos de Lonely Planet
En
taparrabos, pintarrajeado con boñiga
de vaca, acosado sexualmente por media
docena de nativas africanas de dos metros
con faldita de hierbas después
de saltar inocentemente por encima de
una vaca en lo que resultó una
demostración de virilidad local.
Borracho como una cuba a base de vodka,
en una feria rusa en Nueva York, acosado
de nuevo sexualmente por una especie
de cabezudo travestido de dos metros
más borracho todavía que
él.
Acampando en medio del desierto con
un rudo australiano, explicandonos como
se come el rabo de canguro cocinado
en las cenizas: ‘Hay dos formas
de comer rabo de canguro. Puedes empezar
a coger pequeños trocitos de
carne con el cuchillo e intentar quitarles
la ceniza, o puedes arrojarlo con fuerza
en una dirección y salir corriendo
a toda velocidad en dirección
contraria.’
Recibiendo un ‘masage relajante’
en un hammam turco, es decir, siendo
vapuleado y restregado con esparto por
un turco enorme como el que quita escamas
a un pescado, braceando desesperado
para escapar de él, siendo agarrado
por la toalla, arrastrado por el suelo
y dado la vuelta en el aire como una
tortilla.
Momentos más tarde, envuelto
en toallas hasta el cuello, enseñándole
un bracito rojo como un tomate a su
vecino de asiento en la sauna, otro
turco. ‘ Me he quedado sin piel.’
El turco no entiende y hace la señal
de OK. Ian asiente. ‘Si, muy bien,
pero me han pegado un poco...’
Rapado
al cero con sus orejas de soplillo por
no saber explicarle a un barbero turco
lo que es un corte de pelo normal.
Bamboleándose a toda velocidad
encima de un caballo sin ensillar en
plena estepa mogola, gritándole
al resto de los pastores nómadas
que llevan media vida a caballo que
le esperen, que ya le va cogiendo el
truco a la cosa.
Sujetando malamente en brazos el premio
de los mogoles a dicha demostración
deportiva: una cabra. ‘¿Alguien
quiere una cabra? La dejo barata...
Vamos, chicos, no me dejarán
pasar la aduana con esto...’
Comiendose no muy feliz el manjar de
honor de los nomadas... ojos de cordero.
‘Eh... muy.... sabroso.’
Metiendose por los escondrijos más
absurdos, asomando la cabeza por alcantarillas
y desagües milenarios cual perrito
de la pradera en las ruinas de Petra.
Despidiendose amistosamente de una panda
de moteros para entrar en una tienda
de carretera ‘Cuidadme la burra,
que voy a comprar papel higiénico.’
Y descubriendo al salir que se han llevado
su Harley Davidson de alquiler. ‘Vamos,
chicos, no seais malos...’
En Australia, en mitad del desierto,
intentando repostar. ‘Hola, ¿me
llena el depósito?’ ‘Vaya,
vaya... que bonito acento ingles. Por
ese bonito acento, creo que te lo voy
a dejar a doble de precio.’ ‘¿Que?
Ah, claro. Casi se me olvida. La semana
pasado hubo partido de cricket Australia-Inglaterra,
¿no?’ ‘No se, no
me acuerdo bien. Esta memoria...’
‘Os dimos una paliza, ¿eh?
Vaya que si... ¿Te duele? ¿Dónde
te duele? ¿Te duele aquí?’
‘¿Te enseño donde
me duele, inglesito?’ El resto
es leyenda.
De nuevo en Australia, en la competición
de poesía del matorral. Recreación
libre de su obra inédita: ‘Me
llamo Ian y en Londres nací.
A la sombra de un arbol me senté,
y una serpiente vi. Me picó en
el trasero, pero no es letal, duele
horrores pero con cerveza se curará.
Gracias, sois un público estupendo.’