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Pese
a haber cerrado sus puertas a la Europa
del Euro, Estocolmo, en nombre de Suecia,
recibe al viajero con los brazos abiertos. |
Impertérrita ante el paso del tiempo,
Estocolmo se alza orgullosa junto al Mar Báltico.
El casco urbano se sitúa sobre varias islas
conectadas por majestuosos puentes. La
ciudad de los Nobel Considerada la ciudad
más limpia del mundo, un paseo por sus
adoquinadas calles resulta un placer para los
sentidos.
Lo mejor para empezar a saborear Estocolmo, es
perderse por Gamla Stan, su parte más antigua,
donde podemos disfrutar del Palacio
Real, en cuyo patio interior se realiza
a diario un espectáculo ecuestre del ejercito
sueco. Tambien aquí se encuentra el Museo
Postal y la iglesia de Riddarholm y la estatua
de Birger Jarl, fundador de la ciudad hace 750
años. Tambien es digno de mencionar el
entramado de estrechas calles que dan a esta zona
de Estocolmo Un ambiente casi medieval.
Desde hace ciento dos años, Alfred Nobel
instituyó los premios que llevan su nombre.
En el antiguo edificio de la Bolsa, del siglo
XVII, se encuentra ubicado el Museo Nobel, dentro
del cual se accede a un restaurante donde puedes
elegir un menú con el nombre de tu Nobel
favorito.
Norrmalmente ofrece el contrapunto a Gamla Stan
como la parte moderna de la ciudad. Su centro
neurálgico es la plaza de
Sergels Torg. Próxima a la plaza esta la
Stockholm Central, la estación de ferrocarril,
la ópera y el Museo Nacional.
La comunidad intelectual y bohemia se concentra
en el barrio de Sodermalm, repleto de antiguas
fábricas.
Debido a su climatología adversa en invierno,
CafeyTren recomienda al lector visitar esta bella
ciudad en primavera o verano.
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