| La máquina
en cuestión, pertenecía a ENDESA.
Fue allí, en los ferrocarriles mineros
de Andorra, donde dio sus últimos pasos,
luchando contra las fuertes rampas de hasta
un 15 por ciento que tenía que vencer
arrastrando tolvas de carbón hasta
la central térmica. Tras varios años
de haber estado en desuso, la máquina
fue cedida al Museo Nacional Ferroviario,
y éste a su vez la cedió a RENFE,
a cuyos talleres de Zaragoza llegó
en junio de 1985.
PUDO HABER
IDO AL DESGUACE
El ruinoso
estado de conservación en que se
encontraba hacía prever q su inevitable
destino fuese el desguace, que convertiría
en toneladas de chatarra, o como mal menor
ocuparía unos metros de vía
muerta embadurnada de pintura negra en la
estación de Madrid-Delicias, sede
del Museo Nacional Ferroviario, o sirviendo
de adorno a la intemperie en los jardines
de alguna estación.
Una vez la máquina en los talleres,
y entretanto se despeja la incógnita
de su destino, los trabajadores la van viendo
día a día y produciendo entre
ellos impresiones de todo tipo. Los veteranos,
muchos de los cuales han pasado la mitad
de su vida laboral junto a los fogones y
calderas de vapor, recuerdan con ilusión
los viejos tiempos; otros la miran peor,
pues le trae a la memoria duros sacrificios
y muchos días fuera de casa y la
familia. Los más jóvenes,
acostumbrados a manejar hoy díacomplejos
sistemas eléctricos, la contemplan
con asombro, dan vueltas y vueltas alrededor
suyo y alucinan al ver este monstruo.
Y así va pasando el tiempo. La vida
en el taller transcurre con toda normalidad;
la máquina, allí quieta, observa
a todos silenciosa y atenta; poco a poco
la aceptan como un compañero más
y se van encariñando con ella.
UN MARTILLAZO
Y UN ESCRITO A BARCELONA
Un buen
día, Francisco Andreu, antiguo trabajador
del vapor, ejemplo de toda una vida dedicada
al ferrocarril, y hay contramaestre de los
talleres, empuña un martillo y decide
con algunos más hacerle un reconocimiento.
Se introduce en el cajón de fuegos
para comprobar el estado de la caldera,
la golpea y comenta sorprendido que no esta
muy deteriorada. Continúan revisando
piezas y partes fundamentales: pistones,
rodadura, etc... , y llegan a la conclusión
de que la locura de restaurarla y volver
a ponerla en funcionamiento es posible,
al menos mecánicamente.
A partir de aquí comenzaba una autentica
batalla nostálgica a la que se unirían
la práctica totalidad de los trabajadores
de la Delegación de Material de Motor
de RENFE en Zaragoza, casi un centenar de
hombres, que deciden de forma totalmente
desinteresada invertir las horas que cada
cual pueda, a ratos libres, e incluso sábados
y domingos, para intentar salvar esta pieza
de museo.
Inmediatamente, un escrito con noventa y
siete firmas avaladas por correspondientes
DNI sale hacia Barcelona con destino a la
Jefatura de la Quinta Zona de RENFE, a la
que pertenece Zaragoza; se solicita que
la máquina se quede en Zaragoza y
se autorice a repararla, comprometiéndose
el personal a realizar esta tarea fuera
del horario de trabajo, con el fin de no
perjudicar la buena marcha y las faenas
habituales de la jornada en el taller. La
cosa no era sencilla y las primeras barreras
con que se encontraron eran de tipo burocrático.
ENDESA había cedido la máquina
al Museo Nacional Ferroviario y este, a
su vez las puso a disposición del
entonces delegado de RENFE en Aragón,
Antonio Sierra , quien en esas mismas fechas
pasaba a ocupar la consejería de
la Industria, Comercio y Turismo de la DGA.
En resumen, que en un principio no estaba
muy claro a quien pertenecía la máquina.
Entretanto, llegan confirmaciones oficiales
por escrito, se va haciendo alguna prueba
a la máquina y se comprueba que es
un autentico museo rodante, una pieza única
en su género. Conforme van avanzando
los trabajos de restauración y van
aumentando el número de horas invertidas
en ella aumenta tambien entre los trabajadores
que una vez reparada “alguien”
quisiera llevársela de Zaragoza,
aprovechándose de su esfuerzo y echando
por tierra muchas ilusiones.
UNA IDEA
QUE GUSTA
A primeros
de 1986 , un grupo de trabajadores se desplaza
a Madrid para entrevistarse personalmente
con Julio Álvarez Toro, director
del Museo Nacional Ferroviario, a quien
le entusiasma la idea de la restauración
y ofrece incondicional mente todo el apoyo
material y económico necesario para
llevarla a cabo. También prometió
que la máquina podría quedarse
en Zaragoza, en justa compensación
a que fuera en tierras aragonesas donde
dio sus últimos pasos, no descartándose
su utilización fuera del territorio
aragonés ocasionalmente con motivo
de algún acto de tipo protocolario
y festivo. Por si fuera poco dio a conocer
la existencia de un proyecto de creación
en Zaragoza de una sede del Museo Nacional
Ferroviario, en la cual la locomotora Baldwin
sería un pieza fundamental.
El resultado de esa entrevista no había
podido ser más satisfactorio, era
justamente éste el revulsivo que
necesitaban los trabajadores para proseguir
ilusionados con la restauración.
A falta de la confirmación por escrito
que dé carácter formal al
asunto, las posibles barreras o dificultades
que pudieran ensombrecer el proyecto se
van derrumbando. A finales del mes de febrero
, llega del Museo Nacional Ferroviario la
contestación por escrito. A partir
de aquí los organismos que de alguna
forma tenían en sus manos algunos
hilos importantes del tema se solidarizan
con este grupo de intrépidos y respaldan
totalmente su iniciativa.
ENDESA, que quizá en un principio
se quitaba de encima un cacharro inservible
y que solo le hacía estorbo allá
en sus depósitos del Bajo Aragón
, contempla con alegría esta iniciativa
y pone a disposición del personal
encargado de la restauración todos
los repuestos que puedan quedar en el depósito
de máquinas de Andorra.
La jefatura de la Quinta Zona de RENFE y
la Delegación de Material Motor,
que en un principio veían la idea
con cierto y lógico escepticismo,
ahora prestaban una valiosa ayuda aportando
material y dando al colectivo la máximas
facilidades para que la idea sea una realidad
palpable.
Pero hay que decir que no se había
esperado a que llegasen los papeles de fuera
para que empezaran a darle duro a la “vaporosa”
. Cuando llegaron ten gratas noticias, la
Baldwin llevaba ya muchos días en
el foso del taller: se le había desmontado
el tender (Vagón que sigue a la máquina
y que transporta el agua y el carbón);
las chimeneas habían sido lijadas
y recibido nuevas capas de pintura; la caldera
había sido forrada con aislante y
estrenaba nuevas chapas, y muchos tornillos
y pasamanos de cobre y bronce, que llegaron
negros de mugre y óxido, han recobrado
su dorado brillo original. Todo va a la
perfección. Los jóvenes con
su fuerza e ilusión y los no tan
jóvenes, lo que han pasado media
vida junto a las calderas de vapor, con
su experiencia han formado equipos perfectos
que han conseguido que esta locomotora de
vapor tipo oeste, fabricada en 1920 por
la Baldwin Locomotive Works, de Philadelphia
tenga en estos momentos un aspecto formidable
y pueda vislumbrarse claramente que quedará
como ellos dicen..., “como una joya”.
En junio de 1986 se llevan contabilizadas
mas de 1000 horas de trabajo invertidas
en la restauración, todas ellas fuera
de horario de trabajo de forma desinteresada.
Con este motivo se publica en la prensa
(HERALDO DE ARAGÓN, 18-6-1986) para
dar a conocer el esfuerzo y la labor de
estos hombres y para solicitar ayuda e ideas
para que su esfuerzo no sea en vano limitándose
a la simple restauración, sino para
que tenga una utilidad práctica para
Zaragoza.
En septiembre de ese mismo año se
conmemora el 125 aniversario de la inauguración
del tramo férreo Zaragoza-Lérida.
Con ese motivo, una maquina de vapor, una
Jung 2-4-2 , de fabricación alemana
denominada “escatrón”,
volverá a recorrer la línea
hasta la capital del Segre. Esta idea promovida
por la Asociación de Amigos del Ferrocarril
de Zaragoza fue todo un acontecimiento,
la expectación que produjo en el
público zaragozano la posibilidad
de ver funcionar una máquina de vapor,
casi 30 años después de haber
sido retiradas del servicio, congregó
a miles de personas de todas las edades
tanto en la estación de Delicias,
punto de partida inicial, como en la estación
del Portillo, lugar de salida oficial. La
realización de este viaje con tracción
vapor, en pleno final de 1987, dejo claro
y patente que las viejas locomotoras de
vapor no han quedado solo en el recuerdo
o en la nostalgia de unos pocos, sino que
cuentan con una hinchada mayor de lo que
podía imaginarse.
En estas mismas fechas se llega quizá
a la parte más difícil y que
más tiempo va a llevar de todo el
proceso de restauración: la rodadura:
Las ruedas salen hacia el Taller Central
de RENFE, en Madrid , para su llantaje.
El respiro que produce el que las ruedas
se encuentren el T.C.R. se aprovecha para
hacer estudios y propuestas a diferentes
organismos, a fin de determinar el posible
uso, mantenimiento y conservación
que la máquina necesitará
una vez terminado en proceso. Llegado ese
momento, la máquina pasará
a enriquecer nuestro patrimonio como pieza
clave, como testigo de una época
pasada de desarrollo en la industria y las
comunicaciones de nuestra región.
EN BUSCA
DE RECORRIDO
Comienzan
a evaluarse los posibles pros y contras
de la realización de un pequeño
recorrido turístico similar a otros
de estas características con tracción
vapor, como el “Tren de la fresa”
, que una Madrid –Aranjuez, o el “Al-Andalus”;
aquí podría hacerse un recorrido
Zaragoza-Cariñena(ruta del vino)
sin grandes dificultades.
En los primeros meses de 1987, una vez llantadas
y reparadas las ruedas, se procede a su
montaje. Esta tarea es lenta y muy delicada.
Los gatos de la grúa de gran tonelaje
elevan milímetro a milímetro
la máquina, para después posarla
sobre un nuevo calzado. Fue una maniobra
espectacular. Diez días más
tarde solicité a los trabajadores
poder sacar la máquina fuera el foso
para hacerle las primeras fotos después
de restaurada; tuve el gran honor de contemplar
sus primero pasos. Los pistones resoplaban
al comprimir el aire; muchos de los presentes
esperaban desde hacía mucho este
momento, era como una niño cuando
empieza a caminar. Una vez en el exterior,
la casualidad fue amable y se pudo observar
en una via paralela, la Baldwin y uno de
los últimos modelos puestos a funcionar
por RENFE.
Sólo faltan ya los últimos
retoques. Se van colocando sobre las negras
chapas recién pintadas dorados y
relucientes números que indican su
composición y el número de
ejes (130-2001), y una placa rectangular
de cuyo fondo rojo emergen unas letras que
son el símbolo y la claves de tanto
esfuerzo, “Aragón”.
Este es el nombre con el que será
bautizada la “nueva” Baldwin,
y en cada una de sus letras están
grabados el tesón y el sacrificio
de unos hombres q a lo largo de dos años
han restado cientos de horas a sus obligaciones
particulares, para dedicarlas a lo que en
principio parecía una locura. Una
locura colectiva a la que se unieron también
de forma desinteresada, empresas privadas
zaragozanas dedicadas a trabajos especiales
(Construcciones Mecánicas Aragonesas,
Cromo-Industrial Mariano Arnárez,
Fundiciones Monred, Suministros Gracia &
Marco, Lince Informes) y cuya colaboración
ha sido decisiva para llevar a cabo partes
importantes de la restauración.
EN LA PLAZA
ESPAÑA
La meta
se ha conseguido, el esfuerzo ha valido
la pena y el triunfo lo brindan y entregan
a Zaragoza, que es de esperar sepa recogerlo
y conservarlo como se merece. Dentro de
poco podremos contemplar como camina de
nuevo por las vías, lento y humeante,
un trozo de historia.
Coincidiendo con las fiestas del Pilar,
la DPZ, en colaboración con RENFE
y la Asociación de Amigos del Ferrocarril
de Zaragoza , realizará una exposición
monográfica sobre el ferrocarril
en Aragón, con un apartado dedicado
al vapor. Concretamente, la Baldwin se ubicará
en la Plaza de España, mientras que
en el palacio de Sastago estarán
expuestas otras máquinas, maquetas,
exposición fotográfica y muestras
de las últimas tecnologías
aplicadas al ferrocarril.
Este logro conseguido por el colectivo de
trabajadores de la Delegación de
Material Motor de RENFE en Zaragoza(ESPAÑA)
es sólo una muestra de lo que puede
mover una ilusión. Un ejemplo como
este puede ser aplicable a cualquier área
de nuestro rico y variado patrimonio; ha
quedado suficientemente claro que querer
...es poder.
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Reportaje realizado por:
Carmelo ESTEBAN
(Texto y Fotografias)
Zaragoza, septiembre de 1987.
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