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Que los taxistas de Praga abusaban de los turistas era algo que ya se sabia hace años. Pero esta vez el turista era un tanto especial. El alcalde de Praga, Pavel Bem, se disfrazó de turista y sufrió los abusos de los taxistas praguenses. Todo comenzó por el periódico local DNES que ofreció al alcalde disfrazarse y comprobar en su persona los desmanes de los taxistas.
Al alcalde Bern lo ataviaron con pelo teñido, bigote y gafas de sol y sobre todo le pidieron un acento extranjero. Su primera parada seria el Castillo de Praga uno de los lugares más visitados por los turistas. El alcalde pudo comprobar como el taxímetro corría más rápido de lo normal. El resultado fue casi 6 veces más del precio habitual, de los 4.50 euros habituales a los 26 euros. Pidió una factura que posteriormente resulto que los datos del taxista eran falsos.
Después de este viaje decidió probar suerte en otro trayecto en este caso pregunto si podía pagar en Euros en vez de Coronas. No hubo problema en hacerlo pero la conversión de Coronas a Euros fue vergonzosa, aplicando el cambio que quiso el taxista. La tercera prueba fue más fácil ya que ya no viajaba disfrazado por lo que el viaje le salió gratis.
Los dos anteriores taxistas fueron multados con 32.820 euros y advertidos de que una segunda vez les haría perder su licencia. Con estos precedentes el Alcalde recomendó que se fije el precio antes de viajar en taxi.
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