Popular entre la aristocracia, San Sebastian o Donostia como se dice en vasco, se convirtió en exclusivo centro de veraneo a finales del siglo XIX. En el corazón del casco antiguo quedan la plaza de la Constitución y la iglesia de Santa María del Coro, con su pórtico barroco.
Detrás del casco antiguo, el monte Urgull ofrece magnificas vistas. Al pie del monte, el Museo de San Telmo expone desde estelas funerarias vascas hasta obras de El Greco.
Desde la calle Okendo sale un autobús que conduce a Chillida-Leku, exposición al aire libre de la obra del famoso escultor vasco Eduardo Chillida.
Entre las dos playas principales de la ciudad, la de La Concha y la playa de Ondarreta, se eleva el Palacio Miramar, construido en 1889, para la Reina Maria Cristina. La Playa de la Concha se ha convertido en la imagen por excelencia de la ciudad; una imagen donde un estoico Kursaal divisa la costa iluminándola como un faro. El edificio más famoso de San Sebastián es el Kursaal obra de Rafael Moneo. Es aquí donde se celebra el renombrado mundialmente Festival de Cine de San Sebastián, que anualmente convoca luminarias del séptimo arte en esta pequeña ciudad centro de todas las miradas.
A parte del cine San Sebastián tiene otra cosa por la que es famosa, parece que Dios ha repartido el talento culinario en esta ciudad. Es aquí donde se juntan los mejores chef de España. Con excepción de Ferran Adriá que vive en Catalunya, el resto de cocineros españoles todos tienen sus templos aquí. El más famoso Juan Mari Arzak recibe turistas de todo el mundo en las mesas de su restaurante, en Alza.
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